enero 05, 2009

Ley para borrachos... ley para todos

Los retos, que como país tendremos en el 2009, son muchos. Sin embargo como país también hemos comenzado bien.

La aprobación de la reforma a la actual ley de tránsito nos permite visualizar que como sociedad respondemos a la presión. Uno desearía que no sucediera de esa manera, sin embargo, es muy difícil que luego de tener tanta libertad para muchas cosas, pretendamos que todos los ciudadanos sean responsables por sí mismos.

Y es que la pasada navidad 2008 presentó una cantidad bajísima de accidentes mortales relacionados a la conducción bajo los efectos del alcohol.

Si sacábamos el día por las vísperas de los 11 meses anteriores, diciembre se perfilaba como un mes rojo en este tipo de muerte, y sin embargo en una jugada diestra y necesaria, la publicación en la Gaceta de las reformas a la ley surtieron el efecto deseado: que los ticos pusiéramos las barbas en remojo y tuviéramos miedo de la ley. Si no podíamos tener respeto por la vida humana y por nuestra propia vida, por lo menos tenerle miedo a la ley pareciera estarnos evitando mucho llanto y muchísima impunidad.

Las reformas han sido criticadas duramente, tildadas de exageradas, incongruentes, pero lo cierto es que no podíamos continuar rigiéndonos por una ley que consideraba como una "falta leve" el andar borracho tras un volante.

Escuchar el comentario de muchísima gente sobre mejor dejar el carrito en la casa e irse a la fiesta en bus o en taxi, debería llamarnos la atención sobre lo innecesario de algunos comportamientos tan ticos.

Ahora sigue Palmares... El año anterior los retenes policiales evitaron la fatalidad. Este año lo ideal sería que todos los fiesteros se fueran en caravana y dejaran sus automóviles guardados en casita, porque el punto no es evitar la fiesta, sino evitar la irresponsabilidad.
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