diciembre 04, 2008

Bye Bye 2008


En la cuenta de mis años, creo que ningún año pasó tan rápido como este 2008. Comenzó para mí con un viaje a Panamá, que aunque fuese de trabajo me permitió salir de las fronteras. Me dejó un buen susto, un corazón maltratado y una paranoia que es probable se vaya diluyendo muy pero muy despacio. Como dicen, ningún mal dura cien años.

Para mi país este año no fue lo que parecía. Superamos los récords más odiosos que se pueden endilgar a un país que supuestamente quiere lo mejor para sus habitantes. Y es que si hubo un año en que todo pareció más grave -aunque no lo fuera- el 2008 podría pasar a la historia con ese título. A mi parecer, sólo faltó un terremoto (mejor no lo digo en voz alta, no vaya a ser que en estos últimos días ocurra).

Los ríos y el mar nos cobraron años de abuso e irresponsabilidad, al tiempo que en las calles nos matamos como en ningún otro año. Ya dejaron de ser peligrosos únicamente aquellos que portan armas, hoy también son un atentado cientos de choferes que creen en verdad que son los protagonistas de The Fast and the furious versión Costa Rica, o algo por el estilo.
A eso hay que sumarle aquellos que creen en los milagros, al montarse a sus vehículos en estado etílico y creer fervientemente que no les va a pasar nada a ellos o a quienes tengan la mala suerte de encontrárselos. Más de uno inclusive tuvo el descaro de declarar a la cámara, que no, que no estaba borracho, que estaba siendo víctima de persecusión mediática con paparazzi y toda la cosa. Sí claro, Britney.

Y como los ticos ahora parece estamos en mitad de una película de drama-acción al buen estilo de "No country for old men", entonces terminamos el 2008 siendo más violentos y paranoícos, culpando de todo a un gobierno que se ha atrevido a decir que la inseguridad es un tema de percepción y listos para sacar la escopeta y pegarle un tiro al primero que uno vea le quiere hacer un bajonazo, paseo millonario, quebronazo, o cualquier nueva modalidad de asalto o violencia que este año se ha inventado.

Yo no olvido este 2008 porque nos dejó, o más bien le djó a don Oscar más millas acumuladas; a Ottón más apariciones en prensa que en época de elecciones y más pleitos en la Asamblea, que no pasará a la historia por tener a los diputados más rápidos, sino al contrario, por tener a los más ineficientes. Ah, y no podemos olvidar que nos dejó una restricción vehicular risible, que parece sólo beneficiar las cuentas del MOPT por tanta multa.
Tristemente la crisis económica que vive el globo nos ha complicado el panorama y no nos mostramos optimistas, pero seguimos comprando como si mañana fuese el juicio final. Tampoco desaparecieron los males de siempre: embarazos en adolescentes, femicidios, pobreza, corrupción, drogadicción, pero sobre todo, esa mediocridad tan tica, esa que no nos permite salir del subdesarrollo.
Como país deberíamos hacernos buenos y fuertes propósitos de año nuevo, que incluyan: ir a Palmares en bus, no en carro; dejar esa costumbre de oponernos a todo sólo por gusto; dejar de ir al estadio hasta que el fútbol mejore; dejar de pedir casa, comida y estudio cuando realmente no se necesita y como si el Estado fuese un equivalente al papá Noel; renunciar a esa terrible adicción de romper cuanta ley exista, desde el semáforo en rojo hasta tirar la basura en la calle; pero sobre todo, dejar de pensar que todo tiempo pasado fue mejor, como justificante a esa inercia social que nos mantiene paralizados ante un mundo que cambia, que evoluciona, que entra en crisis y que mejora constantemente.
Felices fiestas!!
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