julio 13, 2006

Señorío... ¿de quién?

Actualmente se debate en el plenario legislativo un proyecto de ley para declarar al "Señor Jesucristo" como soberano de Costa Rica. El proyecto fue planteado por el partido Renovación Costarricense, fuerza política de corte cristiano que intentó llevar las prácticas religiosas al quehacer de nuestros diputados (como si eso fuese posible).
El Movimiento Libertario, por su parte, quiso que se reformara el artículo 75 de la Constitución Política, que nombra a la religión católica, romana y apostólica, como la religión del Estado, quien debe mantenerla y garantizar la que no se obstaculizará la práctica de otros credos.
Estos dos temas se las traen, pero no porque los católicos sean mayoría, como hace 50 años, sino por lo contrario, porque ya no son mayoría, y por que este país que garantiza la libertad de culto, hoy cobija a muchas prácticas religiosas.
Aquí vienen dos temas importantes a los traigo a colación para reflexionar sobre ellos y, aunque no me gusta hacerlo, me veo obligada a ennumerar.
1. ¿Debe el estado tener religión, credo o un señor celestial? A diferencia de los estados árabes o la nación judía, donde la religión es un ente que unifica al pueblo y lo cohesiona, en nuestro país el Estado no es la estructura religiosa, que gracias a los gobiernos liberales, perdió su poder económico y político. El primer gobierno liberal se dio en 1870, entonces ¿por qué vamos a devolvernos 136 años en nnuestro desarrollo para darle poder a una estructura que no debe tenerlo en materia política, mas si en otros aspectos como el social? No creo que sea conveniente involucrar a cualquier iglesia en la estructura del Estado, más aún cuando la labor de estas instancias está enfocada a la salud espiritual del ser humano. A Dios lo que es de Dios, al césar lo que es del césar. El Estado debe gobernarse por medio de los mecanismos que ya conocemos, ni más ni menos.
2. El señorío... ¿de quién? Tal y como ocurre en México con su Virgen de Guadalupe y aquí en Costa Rica con la Negrita, este tipo de "reinados" o "patronazgos" son avalados por los creyentes, no por las autoridades estatales. Pero si Cristo fuese el "patrón" de nuestro país, donde quedan las garantías sociales para judíos, árabes, budistas, ateos, entre otros. Ninguna iglesia puede pretender, en materia política, estar por encima de la constitución de un país y mucho menos del sistema. Por otro lado, una decisión de este tipo no habla muy bien de un país que impulsa, por lo menos en su discurso, la tolerancia, la igualdad y las libertades individuales. Equivaldría a decirnos que no tenemos libertad de culto, o que nuestro culto, diferente al "oficial" no es válido, o es de segunda.
Finalmente, creo que los diputados deberían concentrar sus esfuerzos en el estudio de proyectos más importantes y trascendentes, como el de garantizar a todas las iglesias y congregaciones que serán tratadas por igual. Es urgente modificar el artículo 75 de nuestra Constitución, que llama al Estado a "mantener" a la iglesia católica. No es el Estado quien debe velar por las iglesias, son sus miembros, como en cualquier otro grupo hjmano, quienes deber velar por su existencia.
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