julio 01, 2008

Un hombre en delantal

Muchos hombres -y mujeres inclusive- desprecian las bondades de la cocina. A nuestros queridos machos me gustaría decirles que se pierden de una herramienta de seducción muy poderosa. Y a mis congéneres les digo que se dejen seducir por ese talento.

Por ahí dicen que los hombres son mejores chefs que las mujeres, y creo que su razón tendrán de decirlo. Considerado por muchísimo tiempo un espacio particularmente femenino, la cocina es hoy la nave nodriza de hombres que saben cómo hacer que los alimentos se rindan a sus pies.

Por mi parte he de admitir que sólo he tenido la oportunidad de salir con un hombre al que le gustara y fuera bueno en la cocina y desde entonces, pues obviamente me quedé antojada de volver a tenerlo.

Un hombre que cocina es casi igual de poderoso que uno bueno en la cama. Es exitante verlos moverse de aquí para allá, sonando los platos, probando sus recetas, picando los ingredientes, super concentrados y al punto de la pasión. A veces se olvidan de que una está allí, deseando quitarles la ropa para hacer del momento algo más erótico, pero cuando recuerdan a quién le están cocinando, todo se convierte en un momento perfecto, seguido por lo general de un postre perfecto.

Así que no me culpen por querer un hombre que use un delantal más seguido que un pantalón, porque yo con gusto le cedería la cocina.
Publicar un comentario