noviembre 21, 2006

Canto al tico diciembre

Oh diciembre, bello diciembre. Diciembre sin fiestas en Zapote, sin carnaval o tope, que ya estás tan cerca y estás tan frío. Puedo escuchar desde aquí cómo tus vientos traen consigo los villancicos y el olor a ciprés, a tamal y a regalos; a tarjetas, abrazos y lucecitas que tintinean y nos llenan de esperanza.
Puedo escuchar todos los buenos deseos que se construyen con un pasito, de esos deseos que ensombrecen cualquier vestigio de maldad.
Porque en diciembre no hay lugar para malos pensamientos. Nos sentimos lejos de la miseria espiritual y quizá por ello todos queremos darnos a manos llenas, abrazar y besar y ser buenas gentes.
Ese frío de diciembre nos mueve a querer caminar por las calles de una ciudad que se transforma en jolgorio o una montaña que se cubre con neblina.
Me huele a ciprés en la distancia, a hojas de plátano que cubren los tamales que se come mi pueblo en familia y al cerdo que se cocina en el horno.
Esa es la navidad que recuerdo; aún en los años más oscuros ha sido un tiempo para replantear y rehacerlo todo.
Oh Diciembre, bello y frío diciembre. Y sin embargo quisiera pensar que así te ven todos, pero qué difícil ver la claridad cuando nuestra ventana de por sí no es transparente.
Oh Diciembre de chinamo!!!! Algunos te extrañarán mientras otros evolucionaremos.
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