abril 07, 2006

La verdadera belleza

Es muy fácil ir por el mundo mostrando esa gran cara de falsedad. Sólo se maquilla bien, se cubren las imperfecciones y voilà!! surge un ser humano normal y corriente que va por ahí desplegando todo su "potencial".
Es así como vemos a ese montón de "moraditas" o "rumberitas", disque bailando de aquí para allá, exhibiendo el fruto de su trabajo (un par de enormes y estrepitosas siliconas, que parece se caerán o explotarán en cualquier movimiento).
Ahora resulta que ser mujer en esta época es igual a ser una modelito de esas que se visten con ropas pobres y ajustadas, se implanta un par de siliconas, se hace liposucción en la panza y se va a las casas de bronceado para quedar como un grano de café tostado. Todo se suma para dar como resultado una fila de muchachas clonadas que se ganan la vida "moviendo" el cuerpo, desafiando el concepto de baile real, de ballet y de danza, para dar paso al concepto de nueva mujer.
Para que los hombres nos admiren ya no tenemos que llenar nuestras cabezas con ideas y pensamientos, sino inflar nuestras glándulas mamarias con silicón u otra sustancia, pues sino los del género masculino recurrirán a pegar en sus habitaciones y lugares de trabajo un calendario de las "chicas imperial" o las "rumberitas" como si ellas fueran la obra de arte algún pintor o escultor. ¡Claro! El cirujano se esmera por parecerse a Miguel Ángel a cambio de sus buenos dólares y la salud de las pacientes.
Luego está el rostro. De nuevo entra en escena el cirujano plástico, con su hábil bisturí, dispuesto a "perfeccionar" lo que Dios ha hecho... luego hay que pasar por el consultorio del dentintas para arreglar más imperfecciones, hacerse la lipo y someterse a dietas absurdas, para eliminar más imperfecciones.
El resultado es un ser humano cuasi perfecto, sin una gota de alma y que va por el mundo luciendo las pocas carnes reales que le quedaron y sin cerebro, porque quien pone toda su fe no en lo que Dios le dio sino en lo que se pudo comprar sólo puede ofrecer la artifialidad de sus acciones.
Aquel que asegura que el mundo es de los lindos, tendrá que hacer un recuento de si los sabios, científicos, pensadores y dueños del mundo son precisamente los primeros en ganar los concursos de belleza.
Si le hiciéramos la lipo a la Maja Desnuda, o si le pusiéramos senos a la Venus qué nos quedaría de la verdadera belleza???
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