agosto 07, 2006

De vasectomías y otros asuntos masculinos

En una sociedad tan machista como esta, un hombre que "se corta los tubos" es visto y mencionado con chota por sus congéneres y las mismas mujeres, debido a que existe toda una cultura alrededor de la capacidad reproductiva masculina. En épocas anteriores era impensable y hasta censurable que un caballero pensara tan siquiera en someterse a esta intervención.
La responsabilidad de la fecundación y del control natal siempre se nos ha cargado a las mujeres, y las investigaciones para desarrollar métodos anticonceptivos masculinos no han sido tan activas como para los femeninos. Sin embargo, de un tiempo para acá, muchos hombres han tomado la valiente decisión de practicarse la vasectomía como método anticonceptivo dentro de sus relaciones de pareja, por múltiples motivos.
Ya sea por amor a sus mujeres, para que éstas dejen de tomar la píldora o usar cualquier otro tipo de método, o ya sea porque en verdad no quieren tener más hijos como una decisión personal y responsable, los hombres que eligen este camino me parecen hombres valientes, que rompen estereotipos y enseñan a sus hijos e hijas caminos menos pedregosos para reafirmar la masculinidad y delimitar responsabilidades..
He tenido el placer de hablar con algunos de ellos y sus argumentos me parecen tan alejados de una cultura retrógrada y por de más pasada de moda. Ellos afirman que no, que tanto son responsables de la concepción y del control natal ellos, como sus parejas.
Pero por qué lo hacen? Es una pregunta difícil de responder. Muchos lo hacen por salud, otros porque en verdad ven la paternidad como un asunto que debe tomarse en serio y no como un golpe de suerte. "No voy a dejar a la suerte el tema de los hijos, ya tengo los que puedo mantener responsablemente", me dijo un amigo que se sometió a esta intervención hace unos meses. Él es padre de dos niños pero no vive con la madre de éstos, por lo que me pareció muy curioso que, viviendo en una sociedad que exige a los hombres tener muchas mujeres y muchos hijos para ser hombres, él ya no desee tener más. "Les debo lo mejor, si tengo más, no podría dárselo".
Otro caso interesante es el de mi tío político. Con 30 años decidió hacerse la vasectomía luego de que mi tía perdiera a su cuarto bebé. "No más, hay otras formas de ser papá, y si no podemos tener hijos, tampoco me voy a sentir fracasado", me dijo un día.
Aplaudo a estos hombres, que en su sencillo acto de amor y fé, nos dan una muestra de que las cosas sí pueden ser diferentes, de que sí hay hombres distintos, con mentalidad de avanzada, con espíritu de responsabilidad. Estos hombres rompen el mito y crean una nueva forma de ver la vida, más allá de lo que nos han impuesto. Estos hombres son dignos ejemplos de que aún con nuestras herencias malditas podemos sacudirnos el polvo y pensar diferente. Ellos se sacuden las burlas y los prejuicios y los enfrentan con valentía porque creen realmente en lo que hacen, lo que han frojado y el futuro que pueden construirse, aún cuando saben que el futuro puede ser impredecible. De nuevo, un palauso para ellos.
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