marzo 23, 2009

Mi propio historia del Aztecazo


Es muy difícil que yo hable de fútbol en este espacio tan personal, pero resulta que el Aztecazo es una historia muy personal, relativa a las épocas en que mis papás acostumbraban viajar a México para realizar compras masivas y vender la mercadería aquí.

Se le ocurre a mi papá llevar al grupo comprador a ver un partido entre las selecciones de Costa Rica y México, en el estadio Azteca, como la gran gracia. "¿Por qué no? Queremos conocer el Azteca, además juega la sele y está ese negro, Medford, muy bueno por cierto, y está Guima también..." En fin, las razones para ir sobraron.

No sería la primera vez que Costa Rica jugara contra México en su estadio, pero si podía ser la primera y escasa vez que coincidiera con un viaje de mi papá.

Por cierto que por ahí conservo la entrada al dichoso partido, pero por más que la busqué para subirla al blog, no la pude encontrar. Estoy segura de que un día de estos, cuando esté buscando algún otro papelillo, me la encontraré.

Pues bien. Nosotros desde Costa Rica y mi papá en el Azteca, a los ticos se les va ocurriendo ganarle a los mexicanos en su propia casa. Medford hasta se quitó la camisa en la celebración de su gol y en mi casa rezábamos para que al grupo tico que estaba conformado por mi papá y sus secuaces, no les esperaran los hinchas mexicanos al salir del Azteca para lincharlos.

Nuestra preocupación no era para menos. Ya en casa, mi papá contaba de la inmensidad del Estadio y lo pequeño que se sintió una vez que el pitazo final fuera para los hinchas como el banderazo de salida contra los ticos.

Para colmos, por alguna razón el grupo liderado por mi progenitor se sentó en medio de una enorme barra mexicana. No habían pasado ni dos minutos después del minuto 90 -creo que fue un poco más de 90 minutos- cuando el grupo tico se vio rodeado de la policía mexicana, que ni lerda ni perezosa supo que podrían ser víctimas de la furia de los seguidores del "tri".

También anda por ahí una fotografía donde mi padre sale feliz y relajado luciendo un enorme charro con la palabra MEXICO en tres colores, abrazado de un hincha con la cara pintada. Obviamente dicha foto fue tomada antes de la tragedia.

Es probable que el Aztecazo no se vuelva a repetir, por lo menos no con mi papá en el Azteca, porque quedó curado de la cantidad de gente que se les vino encima, con los egos muy heridos y con ganas de comer "ticos al pastor".

Pero sí es probable que el Aztecazo se repita futbolísticamente hablando, por el liderazgo que ha demostrado el DT Rodrigo Kenton, en momentos donde la Sele necesitaba disciplina y seriedad.

¡VAMOS TICOS!
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