octubre 10, 2006

Amargura


Me saben a amargura cada una de tus palabras. Me queman el ánimo tus sarcasmos y tus ironías, porque para mí el mundo es hermoso, con baches, pero hermoso.
Me saben agrios tus gestos y sé que perdiste el ánimo de estar aquí, pero yo aún no los he perdido.
¿Por qué no tomas tus maletas y te vas si te sientes tan infeliz? ¿Por qué sigues llenando el aire con tus puñales?
Ya me cansé de escuchar que mis cosas son las culpables de tu tristeza y tu amargura. Ya me cansé de sentir que igual da si estoy o no estoy. Por eso te pido, de manera vehemente, que te vayas, que prefiero verte de largo que tenerte aquí tratando de cabar la tumba de un vivo.
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