noviembre 06, 2013

3 razones para renunciar a la maternidad



Obvio que todos te cuestionan cuando dices que no quieres ser mamá, entonces, he aquí mis 3 razones para tal renuncia (sin ningún orden en particular):


1.       No quiero que mi pareja me ame por lo que soy capaz de darle.  Quiero una pareja que no me busque porque “puedo darle hijos”. No quiero desaparecer de su facebook cuando nazca el niño, ni de sus fotos del celular.  No soy una “dadora”, soy su pareja, pero cada vez que veo amigos para los cuales ha desaparecido su pareja porque el güila ya nació, más me convenzo de esto.  (Y aplica tanto para hombres como mujeres).

2.       Es un trabajo de 24/7, durante casi toda mi vida.  Creo que no tengo compromiso para eso. No quiero desaparecer como mujer y profesional detrás de las visitas al doctor, las idas a la escuela y el colegio, las fiestas infantiles, las investigaciones a los amigos y sus familias, las fiestas juveniles, los trabajos en casa, las tareas y los exámenes.  En resumen, no quiero el trabajo de madre, no estoy capacitada para hacerlo.

3.       No quiero que me llamen mala madre.  Cada vez que tenga que salir del país o llegar tarde de la oficina, cada vez que quiera salir con mi pareja, o nos queramos ir solos de vacaciones, no quiero escuchar los murmullos de lo mala madre que soy porque no estoy amarrada al carajillo noche y día.  


Y tengo más por si las quieren escuchar:
4.       No quiero que mi cuerpo sufra.

5.       Detestaría tener que levantarme a cada rato a darle de comer al carajillo.

6.       No me gustaría ser la causa por la que una persona se siente en el sillón de un psicólogo durante 3 años, por culpa del montón de cosas por resolver, debido a su relación con su madre.

7.       Odiaría que me llamaran “la santa madre”.  El último modelo al que me quiero parecer a la Virgen María, sufrida y VIRGEN!

8.       Odiaría no poder darle a mis hijos todo lo que necesitan para ser personas completas (más allá de lo material).  


Estoy cansada de ver cómo tantos niños reciben una mediocre atención por parte de los padres, que nunca se cuestionaron si ellos querían asumir el compromiso de formar a un ser humano.  Por alguna razón, la gente cree que ya porque se puede concebir hay que hacerlo, como si fuéramos animales llamados a la protección de la especie.  Tranquilos, los seres humanos no estamos en extinción. 
Prefiero decir sinceramente que no me siento en condiciones de hacer ese trabajo de una manera mediocre, a asumir que porque soy mujer tengo que darle hijos al mundo.  ¿Qué me quedaré sola y sin progenie?  Nadie se ha muerto de eso. 
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