septiembre 09, 2009

Dios creó al hombre... y el hombre lo eliminó de la constitución


Tengo que opinar sobre este tema. Me urge.

Criada en la religión católica, y durante muchísimos años ferviente activista católica hasta que me dí cuenta que el Papa Juan Pablo II prohibió a las niñas ser monaguillas, siempre cuestioné por qué el Estado debía tener una religión oficial.

A diferencia de muchos otros países donde la religión es una estructura política que administra el Estado, Costa Rica se rige bajo una constitución. Bueno, nada nuevo hasta ahí. Entonces, por qué el Estado tiene religión, además del hecho que nuestros padres fundadores eran por herencia católicos? La misma pregunta haría si la religión oficial fuera el protestantismo, el cristianismo bautista o cualquier otra denomninación.

Pero es cierto, el Estado no debería tener religión. Debería garantizar siempre la libertad de culto y la protección de las normas morales que apoya la mayoría.

La discusión sobre el proyecto del Estado Laico ahora tomó un giro más tremendo, en el momento que algunos grupos opositores afirmaron que "eliminar a Dios" de la constitución es una puerta de entrada a la legalización del aborto, el matrimonio homosexual, la fertilización in vitro y hasta la legalización de la marihuana.

Pues qué bien... es hora de que este país hable de los temas incómodos. Es hora de que Costa Rica y sus diferentes grupos dejen de tomarse en broma temas tan serios como los derechos de sus ciudadanos. Si "eliminar a Dios" de la Constitución implica que vamos a enfrentar de una vez para siempre lo incómodo, entonces que venga.

Es duro, sí, lo sé, sin embargo, Dios es un tema más personal y privado, que los otros que mencioné. ¿Por qué? Porque no es posible que las parejas homosexuales no puedan legalizar su unión. Inconcebible para mí que una pareja deba recurrir de manera ilegal a practicarse una fertilización, sin protección alguna, sin garantía alguna. El tema del aborto, para mí, es punto y aparte.

No es posible que hasta las guías sexuales del MEP hayan sido influenciadas y frenadas por autoridades católicas, quienes representan a menos de la mitad de los costarricenses.

Sin embargo mi mayor molestia es comprobar que un tema como este se ha politizado y sobre todo, satanizado.

No, señoras y señores, no estamos queriendo matar a Dios... estamos haciendo lo que dice la Biblia: A Dios lo que es de Dios, y al César, lo que es del César...
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