agosto 11, 2008

Aún después de 10 años, me recuerdas...


Pasados diez años creo que aún te veo con los ojos de mi memoria y mi cariño incondicional. Recuerdo que alguna vez hablamos del día que es hoy, de lo que queríamos lograr para este presente, de lo que soñábamos realizar, pero nunca previmos que llegaríamos a ser las mujeres que somos.


La burbuja que nos protegió de todo mal le dió paso a la sabiduría, que aunque es un escudo eficiente, no es infalible. Y así es como de pronto nos vemos las caras y podemos notarnos las arrugas, las cicatrices, los surcos de las lágrimas derramadas, las líneas de expresión causadas por las interminables sonrisas y el cansancio.


Tú tienes diez años de historias, encuentros, despedidas y noches en vela. Yo tengo otro tanto.


Y qué lindo es volver a verte y saber que hemos llegado hasta aquí, que hemos vivido y que el camino lo hemos trazado a gusto, o a disgusto. Me enorgullece verte hecha toda una mujer; me emociona darme cuenta de que de vez en vez, con el valle central a nuestros pies y el cielo como refugio podemos ponernos al día, llorar y reír como lo hicimos detrás de los muros del colegio y entender por qué los años pasan sin miramiento alguno.


¿Qué te han dejado estos 10 años? Lo mismo que a mí. Amores, desamores, muertes, nacimientos, flores marchitas, alegrías, y esta amistad que se va transformando en uno de esos tesoros incomprendidos.
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