diciembre 18, 2007

El Fantasma de las Navidades Pasadas

Puedo verte, sí, revoloteando en la ventana de mi casa como un demonio que espera a llevarme a los avernos sin ningún miramiento. Y aunque he rogado noche tras noche que te alejes, que me permitas seguir con el camino, no te vas y al contratrio cada mañana encuentro tus marcas en la puerta, en las paredes, en la piel.
Fantasma tal cual de las navidades que pasaron un día y en las que fui feliz. La soledad me mata y tú lo sabes y por ende me visitas. Me torturas con los recuerdos y rematas con las esperanzas absurdas de un día que jamás va a llegar.
Y en mitad de la noche sólo puedo escuchar ese horrible susurro del pasado que me dice de nuevo que ha pasado ya mucho tiempo desde que otra piel le perteneció a mi boca. Estoy cansada del frío de las noches de diciembre sólo con una copa de vino.
Me persigue el canto de los duendes odiosos y la luz tenue de las hadas molestas, como si fueran un collar de condena, un grillete en mi pierna que no me deja ni siquiera salir a flote en las cosas del amor...
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